
AME pide revisar la acreditación docente del Hospital de Canarias por denuncias de falta de supervisión a los MIR
F.D.R.
La Asociación MIR España ha solicitado al Ministerio de Sanidad, entre otros organismos competentes, una auditoría docente extraordinaria, independiente y presencial del Servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Canarias (HUC). La petición parte de testimonios de residentes y otros profesionales que describen posibles deficiencias en la supervisión durante las guardias y en las condiciones en las que se desarrolla la formación.
La asociación pide comprobar si las unidades docentes que utilizan Urgencias mantienen los requisitos que sustentan su acreditación. Si la auditoría confirma incumplimientos esenciales, AME reclama iniciar y resolver la retirada total o parcial de la acreditación docente afectada. Mientras se investiga, plantea adoptar medidas provisionales cuando no pueda garantizarse una supervisión adecuada y presencial de los residentes de primer año (R1).
AME también solicita que el HUC no sea acreditado para formar especialistas en medicina de urgencias y emergencias (MUYE) mientras no demuestre de forma íntegra y sostenida que cumple los requisitos establecidos.
El propio expediente introduce una cautela relevante: los testimonios no se presentan como hechos ya probados ni la documentación aportada constituye una auditoría. La asociación sostiene que existen indicios que justifican una comprobación oficial y pide contrastarlos con cuadrantes, fichajes, titulaciones, nombramientos docentes, evaluaciones, protocolos y documentación asistencial.
Los MIR denuncian problemas de supervisión durante las guardias
Una parte central del expediente está formada por testimonios seudonimizados de residentes, entre ellos médicos de medicina familiar y comunitaria que realizan guardias en Urgencias.
Uno de estos MIR describe una situación de supervisión insuficiente y afirma que parte de las funciones de supervisión recaerían sobre profesionales respecto de los cuales no consta en el dossier un título oficial de especialista reconocido ni, cuando proceda, la designación docente exigible.
«El tema de la supervisión es prácticamente nulo», señala este residente. Su testimonio alude también a altas sin una revisión previa efectiva, dificultades para encontrar apoyo ante determinados pacientes, presión relacionada con el número de pacientes atendidos y problemas con los descansos.
Otro relato corresponde a un R1 que realiza guardias en Urgencias. Describe falta de supervisión y formación, asignación de pacientes complejos, dificultades para descansar y agotamiento. Un tercer testimonio, también de un R1 de medicina familiar y comunitaria, refiere pacientes inestables sin apoyo suficiente y la necesidad de recurrir informalmente a profesionales de medicina interna para resolver dudas.
Los testimonios apuntan a posibles problemas de supervisión, presión asistencial, descanso y formación que AME pide verificar documentalmente
AME identifica varias cuestiones recurrentes en las comunicaciones recibidas: supervisión clínica insuficiente, presión asistencial, obstáculos al descanso y a la formación y temor a posibles consecuencias por comunicar estas situaciones.
Sin embargo, la asociación insiste en diferenciar entre la existencia de los testimonios y la acreditación de los hechos. Su análisis reconoce que la reiteración aumenta su relevancia como señal, pero «no sustituye la verificación documental ni permite atribuir responsabilidades».
La supervisión de los R1, uno de los puntos clave
Uno de los aspectos que AME pide aclarar afecta específicamente a los residentes de primer año. El Real Decreto 183/2008 establece un sistema de responsabilidad progresiva durante la residencia y contempla una supervisión reforzada para los R1.
Según recoge el expediente, la supervisión del R1 debe ser de presencia física. También debe existir visado de las altas, bajas y otros documentos asistenciales, además de protocolos escritos que gradúen la supervisión, con especial referencia a Urgencias.
AME solicita por ello reconstruir la actividad de los residentes por turno, zona y año de formación. La asociación quiere comprobar quién ejercía la supervisión, cuál era su cualificación, dónde se encontraba durante la guardia y si podía intervenir cuando el MIR necesitaba ayuda.
También plantea verificar si las responsabilidades asumidas se ajustaban al nivel de competencia de cada residente. El informe recoge relatos según los cuales algunos R1 habrían afrontado situaciones clínicas complejas con una autonomía que no habría respondido a su progresión formativa.
El Colegio de Médicos de Tenerife respalda la auditoría
La solicitud cuenta con el respaldo del Colegio Oficial de Médicos de Santa Cruz de Tenerife, que se ha adherido formalmente a la petición de AME.
El Colegio diferencia entre actividad asistencial y docente. En un comunicado sostiene que «la legislación vigente deja meridianamente claro y sin excepciones que la docencia debe ser impartida por un médico especialista, aunque no especifica la especialidad».
La corporación recuerda que excepcionalmente puede permitirse la contratación de médicos no especialistas para determinados trabajos clínicos, pero señala que esta posibilidad no se extiende a la docencia.
«En lo que respecta a la actividad médico docente en las guardias de ‘puerta’, es imprescindible la tutorización por un médico especialista», añade el Colegio, que reclama respetar el principio de responsabilidad progresiva de los residentes.
En su adhesión a la iniciativa, la entidad asegura seguir «con preocupación» las informaciones sobre Urgencias y su posible impacto en la formación MIR, las condiciones profesionales y la seguridad asistencial.
El Colegio de Médicos de Tenerife sostiene que la formación de los MIR debe recaer en médicos especialistas
¿Qué pide AME a Sanidad?
La petición de AME incluye una revisión de las unidades docentes del HUC que utilizan Urgencias como dispositivo formativo. La asociación reclama verificar las titulaciones y reconocimientos oficiales de quienes supervisan residentes, los nombramientos y acreditaciones docentes, su presencia durante las guardias y los protocolos utilizados.
Mientras se desarrolla la investigación, propone suspender nuevas rotaciones o guardias cuando no pueda certificarse un supervisor apto y físicamente disponible. También plantea que, si fuera necesario interrumpir temporalmente la formación en Urgencias, los residentes sean reubicados en otros dispositivos acreditados sin perjudicar su salario, evaluación o duración de la residencia.
La retirada de la acreditación aparece como una consecuencia condicionada al resultado del procedimiento. En concreto, AME solicita incoar un procedimiento de retirada total o parcial y resolver la revocación tras un informe oficial desfavorable.
En paralelo, la asociación reclama que el HUC no obtenga una futura acreditación para MUYE mientras no demuestre, entre otros requisitos, la disponibilidad de la plantilla necesaria y la presencia física continuada de especialistas las 24 horas del día durante los 365 días del año. La propia documentación reconoce que no consta una resolución oficial sobre el estado de un eventual expediente de acreditación.
Respaldo de la Diputada del Común
La Diputada del Común de Canarias, María Dolores Padrón Rodríguez, también ha respaldado expresamente una auditoría docente externa e independiente.
La institución señala que las manifestaciones recabadas durante sus actuaciones evidencian deficiencias organizativas que «pueden comprometer también el adecuado desarrollo de la formación sanitaria especializada». Considera que una auditoría permitiría identificar posibles problemas estructurales y proponer medidas correctoras.
El expediente incorpora además adhesiones y respaldos de organizaciones profesionales, sindicales y asociativas. AME precisa que estos apoyos no convierten a las entidades en coautoras del informe ni implican su conformidad con cada alegación o consecuencia jurídica planteada.
El objetivo final, según la documentación presentada, es que sean las autoridades competentes las que determinen mediante una auditoría independiente si la supervisión y la formación de los MIR en Urgencias del HUC cumplen las condiciones exigidas y si las unidades afectadas deben mantener su acreditación docente.