
Cuatro guardias al mes, inspecciones y control horario: las novedades de la normativa MIR que prepara Sanidad
El Ministerio de Sanidad está pisando el acelerador para tener listo cuanto antes el nuevo Real Decreto (RD) que mejora las condiciones laborales de los Médicos Internos Residentes (MIR). Se trata de la reforma de una norma que data de 2006.
Cabe recordar que, hace precisamente unos días, los MIR amenazaron con convocar una huelga indefinida en el mes de septiembre si no había «cambios reales» en su situación laboral.
Aunque el texto no está cerrado y quedan por perfilar muchos puntos, según ha podido saber este diario, el Ministerio contempla fijar un tope de cuatro guardias al mes (salvo si hay un informe favorable de salud laboral y estrictamente por formación se pide una quinta), incorporar inspecciones en caso de que se dé aviso de incumplimiento de las condiciones laborales y un control horario accesible para el residente.

Además, se establece el concepto de carga laboral excesiva que obligará al Servicio de Prevención de Riesgos Laborales (SPRL) a emitir recomendaciones.
El departamento también propone limitaciones de la jornada ordinaria con un máximo de 37,5 horas semanales en cómputo semestral. Y un máximo de 45 horas semanales en el cómputo cuatrimestral. Se pretende garantizar descansos diarios de 12 horas y semanales de 24.
Según fuentes conocedoras del asunto, este borrador fue enviado hace unas semanas a las comunidades autónomas y algunos de los aspectos redactados no terminan de convencer a las comisiones de docencia que ya han sido puestas en aviso.
Por ejemplo, se prohibirá que los residentes superen las 17 horas de trabajo en las guardias.
Esto hará que el médico se ausente de su turno ordinario la mañana previa a una guardia, una medida que ha levantado polémica ya que critican que esto puede perjudicar a la formación (ya que gran parte del aprendizaje se hace por las mañanas).
Dichas fuentes creen que todavía hay mucho por hacer y que se deben limitar mejor las jornadas para contar con las mismas condiciones que enfermeras, auxiliares o celadores y tener una jornada de 8 o 12 horas diarias.
Huelga
El pasado 26 de mayo, la Asociación MIR (AME) emitía un comunicado en el que amenazaba con una huelga indefinida para el mes de septiembre si Sanidad no movía ficha. Cabe recordar que, cuando el departamento sacó a consulta pública el nuevo RD, la agrupación hizo una serie de aportaciones imprescindibles para incorporar en la nueva norma.
Un texto que todavía no ha visto la luz y cuya aprobación reclaman con insistencia los residentes.
Entre esas demandas se encuentran: establecer una jornada ordinaria de 35 horas semanales o limitar las guardias presenciales a un máximo de cuatro al mes para no superar el anual de horas trabajadas fijado por la normativa europea.
Por otro lado, piden un registro real y transparente del tiempo de trabajo; la mejora del salario base y la homogeneización retributiva entre comunidades autónomas. Piden también avanzar hacia un modelo retributivo que reduzca la dependencia económica de la «explotación de las guardias», así como reforzar el reconocimiento económico de tutores y colaboradores docentes.
Y una supervisión clínica real y garantizada, especialmente en los servicios de Urgencias; la mejora de las condiciones de descanso, conciliación y libranza postguardia y el reconocimiento institucional y profesional del colectivo MIR.
En cuanto a la homogeneización retributiva por comunidades, el Ministerio (en una reunión con la AME) ya avisó que estaban estudiando distintas vías para mejorar la retribución de los residentes, incluyendo la posibilidad de desarrollar complementos formativos de carácter estatal, aunque parte de estas competencias dependen de las regiones.
Las fuentes conocedoras de la negociación aseguran a este diario que parece que el Ministerio tiene prisa por sacar adelante esta reforma debido a la complicada situación en la que está sumergido con las huelgas médicas y el horizonte de unos paros indefinidos por parte de los residentes, además de que miles de especialistas han dejado de hacer jornadas extraordinarias.
«Esto ha repercutido más en las listas de espera, los consejeros se han puesto muy nerviosos y están presionando a Sanidad», reflexionan.