
Elegimos muy pronto el grado
Elegir cuál será tu futuro profesional no es una decisión rápida ni fácil, de hecho, es bastante normal rectificar y cambiar la primera opción de estudios. Incluso hay quienes, tras estudiar Música o Magisterio, deciden comenzar otra carrera y perseguir otras opciones.
Es el caso de Carla Pla, una joven valenciana de 29 años que este año ha decidido comenzar la carrera de Medicina. Carla ha explorado varios caminos de sus pasiones para formar su futuro profesional, pero descubrió que no todas son lo que parecen.
Estudió interpretación de clarinete, pero vio que »era un mundo muy complicado en el que la relación personal prima sobre la relación profesional», ha explicado la joven a EL ESPAÑOL.
Un mundo donde dice que hay mucho «enchufismo» y »no estaba dispuesta a trabajar tanto para luego no obtener un resultado real».
También cursó Magisterio en Palma de Mallorca hasta que los precios de los alquileres de la isla le obligaron a volver a Valencia.

Ya en su ciudad, Alzira, intentó vivir de su formación y enseñar música, pero se encontró con un problema. »Los trabajos que me ofertaron eran bastante precarios, eran horas sueltas en pueblos aleatorios, y era insostenible estar así para siempre o para un largo tiempo», ha comentado a este diario.
Siendo una decisión para toda la vida, suenan normales sus cambios de rumbo y meditación de decisiones. Cree que »elegimos muy pronto el grado y lo que va a ser el trabajo del resto de nuestra vida».
Ahora ha decidido dar un cambio a su vida. Ha elegido seguir la rama de la salud, un camino que siempre le había llamado la atención desde Bachillerato, pero que dejó aparcado al apostar por la música y la educación.
Como lanzarse a la carrera era muy precipitado, estudió primero el Grado Superior de Laboratorio Clínico y Biomédico en el IES Enric Valor, en la localidad de Silla.
»A partir de ahí la idea era meditar bien si realmente quería embarcarme en la aventura que son los seis años de Medicina, o simplemente quedarme con el grado superior».

Carla Pla, estudiante.
En las aulas
Usando ese trampolín del grado superior, Carla comenzó en septiembre, con 29 años, la carrera de Medicina en la Universidad de Valencia.
Está contenta con la decisión y acaba de vivir sus primeros exámenes de enero en esta titulación, temporada que define como un mes »bastante duro».
Después de tantos cambios, esta vez ha cambiado completamente hasta su rutina de estudio: »Ya es mucho más tiempo, por supuesto, las vacaciones de Navidad me las pasé prácticamente encerrada en la habitación».
»Hasta que terminé los exámenes finales de enero, los únicos ratitos que tenía libres eran para pasear al perro y descansar un poco».
Intentando compararlo con su etapa anterior dice que no es para nada parecido a los exámenes que podía hacer antes: »En Magisterio realmente comprendiendo lo que era la asignatura y cómo funcionaba podías sacarlo y aprobarlo».
»Ahora en medicina cambian las cosas, el tema es mucho más extenso y ya no solo vale comprender, sino también necesitas aprender a memorizar, y eso no es fácil».
La exigencia y el nivel en Medicina es otro mundo: »Todas las asignaturas requieren el mismo esfuerzo por igual. No tienes una asignatura que digas, bueno, esta puede ser un poco más suave.»
En las aulas de la universidad, el hecho de haber empezado más tarde de lo habitual hace que note grandes diferencias con sus compañeros de clase: »Te encuentras con compañeros que están cerca de mi edad, 28, 27, con quien la diferencia es mínima, pero la mayoría son gente que acaba de terminar el instituto y acaba de empezar».
Sobre sus compañeros novatos cree que »todavía no son conscientes de lo que es la universidad, y sobre todo de qué carrera están estudiando». «Muchas veces no le dan tanta importancia como yo», razona.
«Desde mi perspectiva, al ser una decisión más meditada, con más madurez, creo que estoy más enfocada. Hay gente que tendrá vocación, pero en general veo muchos que ven que la universidad es igual a fiesta y ya está».
Aunque lo más duro sea el temario, en su entorno ve mucha diferencia de opinión y responsabilidad en los trabajos en equipo, también en el ámbito personal.
»Cuando tomé la decisión fue una de las cosas que dije, ¡Ostras! Muchos de mis compañeros y amigos están ya trabajando o independizándose y tú ves que has vuelto a la universidad».

Carla Pla, estudiante.
En esta carrera, tan solo pensar en compaginarlo con un trabajo »es una locura si quieres disfrutarla y que no sea un sufrimiento el tener que estudiar mientras trabajas».
Ella es afortunada y no tiene por qué hacerlo: »Yo por suerte tengo a mi madre que la tengo ahí y me apoya, con lo cual por ese lado, gracias. Y me permite poder no trabajar mientras estudio».
Ningún tiempo es perdido
Por muy diferente que sea su experiencia previa en la música y la enseñanza a la Medicina, ningún aprendizaje es inútil: »En los colegios hay que lidiar con muchas situaciones muy complicadas, porque las situaciones personales afectan a los niños y lo ves en clase».
Por ello piensa que »esa empatía adquirida o esta manera de tratar los problemas es una cosa que me podrá ayudar, tanto con los pacientes como con los familiares en situaciones no solo tristes sino que pueden complicarse bastante».
Mirando al futuro laboral en el mundo médico »poder ayudar al niño a que no tenga ese sufrimiento o que la familia se deje ayudar ha sido una de las cosas que más me ha marcado de la experiencia de profesora».
Después de pasar toda su vida laboral rodeada de niños no es extraño que la pediatría sea una de las opciones que tiene sobre la mesa junto a la anestesia o la hematología, pero no se cierra a descubrir otras especialidades.
»Creo que todavía tengo mucho camino por delante, me quedan cinco años más, iré viendo otras posibilidades que quizá me gusten más o quizá me reafirme en que la pediatría es lo mío».
Por muchas preferencias que tenga aún es pronto para elegir especialidades.
El examen MIR lo ve todavía un poco lejos pero también como »la prueba que realmente te dice ¡Ostras! Ya vas a ser médico, esto va en serio y realmente lo espero con ganas».

Carla tocando el clarinete.
Ya completamente concentrada en la carrera, no quiere soltar su pasado clarinetista: »Siempre ha sido una parte muy importante de mi vida y ahora intento seguir estando en contacto con la música, con la banda de mi pueblo o con la banda que tenemos mis amigos».
Aunque para Carla las partituras ya están en un segundo plano, intenta llevarla paralelamente y no cerrar esa puerta laboral para siempre.
»Es una cosa a la que yo siempre voy a poder recurrir por si tengo algún momento difícil en el trabajo, para evadirme y como hobby».
Carla es una más de las jóvenes que no se conformó con el trabajo precario y que con el tiempo ha podido experimentar varias ramas para encontrar algo que la llena y la ilusiona para el futuro. Es un ejemplo de que nunca es tarde para reinventarse y de que el tiempo nunca es perdido si se aprende algo.
Fuente: «Elegimos muy pronto el grado»