
Paula, mir de Dermatología en Zaragoza: «Tuve miedo de quedarme sin plaza porque este año ha sido una locura»
Dermatología sigue causando furor entre los estudiantes de Medicina. La primera plaza de todo el proceso de selección mir fue la de Dermatología Médico-Quirúrgica y Venereología en el Hospital Clínico de Barcelona.
Una primera elección que sería el precedente para lo que iba a suceder a nivel nacional ya que en ese primer día – 4 de mayo- se agotaron todas las plazas disponibles a tiempo récord y a las 16.53 ya no quedaba nada. Una evolución que miró ojo avizor Paula Bayo ya que esta joven de 24 años tenía muy claro su destino en la Medicina y no quería quedarse sin él.
«La mañana de la elección estuve siguiendo el minuto a minuto de la web del Ministerio de Sanidad y veía cómo Dermatología era una locura», recuerda. Unas plazas que volaban sin descanso y que en Zaragoza tres de las cuatro que ofertaban ya estaban ocupadas una hora después de empezar el proceso de selección.
Esto supuso que las horas previas a su elección por la tarde llegara a asustarse: «Llegué a plantearme que quizás ni entraba«, confiesa.
Sin embargo, sus horas de estudio y todo su sacrificio dieron sus frutos ya que pasadas las cuatro de la tarde Paula podía decir que ya era mir de Dermatología en la última plaza que quedaba en Aragón en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza.
«Me enamoré del servicio y me pareció el equilibrio perfecto»
«No me lo podía creer. Lloré de la emoción de lo feliz que estaba«, cuenta contenta en plenos preparativos para comenzar esta nueva aventura.
Este entusiasmo por querer esta especialidad específica va más allá de lo que algunos piensan que es por las mejores condiciones. Paula dice muy convencida que desde que hizo las prácticas se enamoró de la especialidad.
«Nadie en mi familia es médico ni de mi entorno es dermatólogo. Ha sido por mi experiencia personal en las prácticas de la carrera donde me enamoré del servicio y me pareció el equilibrio perfecto», señala.
Una carrera de seis años que desarrolló en la Universidad de Valencia y que ahora la trae a Zaragoza.
La capital aragonesa se encontraba entre sus principales opciones: «Vi los hospitales y me gustaron mucho porque eran hospitales grandes, muy céntricos y tenía muy buenas recomendaciones de ellos», señala.
Más allá del lado profesional, esta joven procedente de Valencia cayó rendida por la ciudad: «Me encantó, es una ciudad preciosa que me parece el balance perfecto de ambiente y gente».
Así, esta semana ya tiene previsto instalarse en la capital aragonesa para comenzar la primera semana de junio los cuatro intensos años de residencia en Dermatología.
Horas de estudio
Para llegar hasta donde está ahora, confiesa que ha sido un camino de muchas horas de estudio y que el mir supuso «la traca final» a los seis años de «carrera de resistencia».
La preparación mir la realizó de la mano de la academia CTO especializada en la preparación de médicos internos residentes. «La academia me ha ayudado muchísimo y estoy muy contenta porque el tema de la programación y planificar todo han estado a pie de cañón para que todo fuese más ameno y lo más fácil posible«, valora.
Esa planificación y su forma de ser «cuadriculada» hicieron la pareja perfecta para quedarse con el puesto 376. «Fue bastante duro porque estudié mucho, pero también por objetivo personal«, indica.
Si bien, tenía claro que durante esos seis meses quería conseguir un equilibrio entre su vida académica y personal por lo que su familia, amigas y pareja fueron un apoyo y motor imprescindible.
«Mi recompensa era tener mi tiempo de calidad con mi familia y mi seres queridos. Y la verdad que eso me iba fenomenal», resalta.
Ahora ya afronta con «pilas cargadas» su futuro en su residencia soñada como «recompensa» a todos los sacrificios de los últimos seis años.